No parece una tarea fácil encontrar argumentos para animar a alguien a seguir fumando, pero aún así, es posible dejar a un lado el hecho de que el tabaco  es la principal causa de enfermedad y muerte prematura en el mundo, con capacidad de acortar hasta en 20 años la vida de una persona y vinculado en cerca de 30 enfermedades -pulmonares, cardiovasculares o cancerígenas-.

Es obligado entonces que para que pueda convencerte de por qué debes seguir fumando aceptes este hecho sin vacilación. El tabaco te puede matar prematuramente o provocarte algún problema de salud quizá grave, pero imagino que esto lo sabes perfectamente y cuentas con ello. En definitiva, ya has pasado esa exigencia inicial y aceptas con plena consciencia que seguir fumando merece la pena, y te satisface lo suficiente como para asumir el riesgo que supone para tu propia vida.

Vamos allá entonces!

1. Es una buena inversión

Es probable que a lo largo de tu vida como fumador hayas gastado una elevada cantidad de dinero en tabaco. ¿Alguna vez lo has calculado? Lo cierto es que cada cigarrillo, de los miles y miles que has fumado en todos estos años te ha aportado satisfacción y bienestar, y por tanto estás perfectamente seguro de que esa inversión ha merecido la pena.

2. El agradable aroma del tabaco

Tu ropa, tu pelo, tus manos, tu propia casa… ese olor que impregna todo es agradable. Te gusta, y además permites que los demás «disfruten» de él cada vez que se acercan a ti, cuando te visitan, en tus besos, etc. 

3. Me gusta fumar

Indudablemente esta es una buena razón para continuar fumando. Tal vez sea difícil para alguien que nunca ha fumado llegar a entender cual es el placer de llenar los pulmones con una buena cantidad de humo cargado de tóxicos como arsénico, naftalina, metano, níquel, acetona, cadmio, polonio… lo cierto es que nunca lo entenderán, pero como decía la vieja canción: «Fumar es un placer genial, sensual…»

4. El sabor del humo

Es verdad que dejar de fumar hará que mejore tu sentido del olfato y del gusto. Una fruta, un postre, un plato cocinado con esmero…. todo sabe y huele mucho mejor cuando dejas el tabaco. Pero lógicamente, tu disfrutas del sabor «delicado» y agradable del humo que sale de cada cigarrillo, y no tienes ningún interés en que tu olfato o tu paladar sean mas sensibles. 

5. No quiero engordar

Es cierto, fumar reduce el apetito. En un estudio de la universidad de Yale se confirmaba que la nicotina nos ayuda a no engordar. Lo cierto es que como sistema para adelgazar es totalmente eficaz en miles de personas que cada año, por desgracia, fallecen debido a causas relacionadas con el tabaquismo. Nada es perfecto.

6. ¿Deporte?

Si, es cierto, el consumo de tabaco no sólo afecta a los pulmones, el corazón, las arterias y otros órganos, sino que su uso conlleva una reducción notable del rendimiento físico. Pero bueno, tampoco es tan importante, al fin y al cabo de algo hay que morir, y no podemos olvidar que la práctica de deporte tampoco está libre de riesgos.

7. Me relaja

Ese cigarrillo después de una discusión, tras una tarea estresante, al finalizar el trabajo, antes de dormir… son esos momentos en los que disfrutas realmente del humo entrando en tu cuerpo. Es verdad que no hay ningún estudio que haya podido demostrar que el tabaco tenga algún poder calmante, de hecho, la nicotina es un estimulante. Existe incluso un estudio realizado por la Fundación Británica del Corazón que revela que las personas que fuman son un 70% más propensas a padecer depresión y ansiedad, comparadas con las que no fuman. Pero son sólo estudios, y tu sabes perfectamente que a ti te relaja, eso es lo verdaderamente importante.

8. Me permite tener las manos ocupadas

Otra de esas buenas razones para seguir fumando. ¿Que hacer con las manos cuando no hay nada que hacer? El ritual de coger el mechero, sacar el cigarrillo, encenderlo, aspirar el humo… Quizá acabes padeciendo un enfisema pulmonar, pero a cambio podrás ocupar tus manos durante años sin tener que pensar en otro tipo de alternativas que tal vez no sean tan «estilosas» como fumar.

9. Conocer gente nueva

Ahora que la ley impide fumar en lugares cerrados, esas reuniones de consumidores de nicotina, ansiosos de un cigarrillo en la puerta del trabajo, en la entrada del restaurante, a la salida del hospital, son ocasiones ideales para hacer nuevas amistades, o quien sabe si algo mas… esa es la magia que se esconde en un paquete de tabaco!

10. La compañía de un cigarrillo

Desde aquel día en el que aspiraste el humo por primera vez, él siempre ha estado ahí; en los mejores y los peores momentos de tu vida. El fiel compañero silencioso que te inunda de humo cada vez que lo deseas… quizá alguien te dirá que es como dormir con tu enemigo, y que esa compañía te puede llevar a la muerte… pero que sabrán ellos sobre el placer de fumar! 

Tal vez no hayas encontrado en este post los argumentos que necesitabas para continuar fumando, y en su lugar hayas comprobado que cada uno de las diez razones está redactada en un tono irónico que no pretende otra cosa que poner de manifiesto lo absurdo y nocivo que es fumar. Espero que al menos te sirva para hacer una pequeña reflexión sobre ello, y encuentres tus propias razones para hacer lo único sensato en este caso; dejar de fumar.

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